Tipos de volcanes

Según su forma

Escudo

Tienen grandes dimensiones, formados a partir de las sucesivas capas de erupciones. Tienen una pendiente suave.

Los volcanes hawaianos como el Mauna Loa son claros ejemplos.

 

Estratovolcanes

Presentan gran altura y una forma cónica. Se caracterizan por un perfil escarpado y erupciones periódicas y explosivas.

El Vesubio, en Italia, y el Fujiyama, en Japón, entran dentro de esta categoría.


Conos basálticos

Son muy bajos debido a la gran fluidez de la lava. El Skajaldbreit, en Islandia, corresponde a este tipo.


Conos de ceniza

Pequeño volcán formado principalmente por piroclastos, fragmentos de roca ígnea que se solidifican en el momento de la erupción.

 

Según su actividad

Volcanes activos

Son aquellos que entran en actividad y, por suerte, sólo unos pocos están en erupción continua. La mayoría de los volcanes permanecen en reposo la mayor parte del tiempo. El período de actividad eruptiva puede durar desde una hora hasta varios años y los intervalos de calma entre erupciones pueden durar meses, décadas e incluso siglos.

 

Volcanes durmientes

Son aquellos que mantienen ciertos signos de actividad. En este grupo entran las fumarolas y los volcanes con largos períodos de inactividad.

 

Volcanes extintos

Son aquellos que estuvieron en actividad hace mucho tiempo y no muestran indicios de que puedan reactivarse.

 

Según su erupción

Hawaianos

Su lava es fluida y no desprenden gases. Tienen forma redondeada y pendientes suaves que recorren largas distancias.


Estrombolianos

Su lava es fluida y desprenden abundantes gases. Sus pendientes no alcanzan la extensión de los volcanes hawaianos.

 

Vulcanianos

Desprenden gran cantidad de gases y la lava, poco fluida, se solidifica con rapidez. Los conos de estos volcanes son de pendiente muy inclinada.


Peleanos

Su lava es extremadamente viscosa y se solidifica con gran rapidez llegando a tapar el cráter.